Las preocupaciones sobre el lento
ritmo de la actividad económica continúan dominando la agenda política del
gobierno brasileño. Tras una batería de medidas para estimular el consumo
privado, como la extensión de la reducción en la tasa del Impuesto sobre
Productos Industriales (IPI), similar al IVA pero para los bienes durables, que
expiraba en junio, así como incentivos crediticios para impulsar la compra de
automóviles; las autoridades brasileñas están poniendo su atención en la
inversión, que cayó casi 2% anual el primer trimestre de 2012, llevando la tasa
de inversión/PBI bajo el 19%.
Pese a los esfuerzos del gobierno
por impulsar la disponibilidad del crédito y el actual y agresivo ciclo de
alivio monetario, promovido por el Banco Central do Brasil hubo casi nula reacción
del sector corporativo. En respuesta, el gobierno aceleró su agenda de
inversión pública, especialmente aquellos proyectos bajo el Programa de
Aceleración de Crecimiento, que partió en 2007. Con este fin, supone adelantar
las compras del gobierno de maquinaria y equipamiento, asociadas parcialmente a
proyectos de inversión públicos.
Autor: Masterforex

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