El crecimiento de Alemania se
desaceleró a un 0,3% en el segundo trimestre por una fuerte caída de la
inversión y pese a que ha podido mantener las exportaciones, el dato supone una
nueva muestra de que la mayor economía de Europa ya no puede ser invocada para
sacar a la zona euro de un profundo bache.
La Oficina Federal de Estadística
(Destatis) confirma las primeras estimaciones del crecimiento del primer
trimestre que se habían hecho con base en cifras provisionales después de que
la inversión bruta de capital cayera un 0,9%, restando 0,2 puntos porcentuales
del crecimiento total. Los impulsos del crecimiento vinieron de las
exportaciones del consumo mientras que las inversiones disminuyeron, lo que ha
sido atribuido a la inseguridad producida por la crisis del euro. El
crecimiento del PBI alemán en el primer trimestre de 2012 había sido de un
0,5%.

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