Las ventas de autos han
disminuido en China, los potenciales compradores de viviendas están retrasando
sus compras y se están colocando menos rieles para líneas férreas de alta velocidad.
Los datos de manufactura apuntan a un panorama más débil y la construcción de
viviendas solidarias está retrasada. Todo ello se debe a que los inversionistas
están asustados, lo que ha hecho caer los precios de los commodities. BHP
Billiton, la minera más grande del mundo, incluso está frenando un plan a cinco
años por 80.000 millones de dólares para expandir la producción de mineral de
hierro, carbón, energía y metales base que surgió ante las grandes expectativas
de demanda a raíz de una rápida urbanización en China.
Hace sólo un par de años, el jefe
de BHP, Marius Kloppers, esperaba que el país tuviera 220 ciudades con más de
un millón de residentes para 2030, lo que exigiría la construcción de decenas
de miles de rascacielos. China es el mayor importador de metales del mundo,
desde cobre hasta níquel y compra más de 60% del mineral de hierro transportado
por el mar.